NOTA: si no has visto Irreversible, Mulholland drive o Memento te recomiendo que no sigas leyendo este artículo porque voy a destrozar los finales. Pero si te da igual, quizá esto sea un acicate para tu curiosidad. Tú mismo con tu mecanismo.
Hoy me he propuesto desfacer algunos entuertos cinematográficos porque hay algunas películas que generan a mi alrededor muchos debates, enfrentamientos y hasta guerrillas dialécticas. Partiendo de que lo que expongo aquí es fruto de mi humilde opinión humildaddd que diría Nina-, comprendo que cualquiera cuestione lo que digo. Como siempre estoy abierto a comentarios, pero porfa, que estén basados en la argumentación y no en el yo creo o a mí me pareció. Sin más dilación, vamos allá.
Empecemos por el principio: Mulholland drive. Ni es la misma tía todo el tiempo como dicen algunos ni chorradas. La rubia es la rubia y la morena es la morena. Lo único que ocurre es que al comienzo del film todo lo que vemos es un sueño de la rubia un sueño en el que ella es una actriz del copón, en el que es la que lleva la voz cantante en la relación con la rubia, en la que dicha rubia es el ser vulnerable que necesita protección y en el que como nos ha pasado a todos alguna vez- aparece gente que conoce en la realidad pero con roles diferentes en el sueño la madre del director de cine-. En la segunda parte vemos lo que realmente ha ocurrido: la morena es super guay, la rubia actúa peor que Mar Flores fusionada con Sofía Mazagatos y, encima, se siente despechada, por lo que manda matar a la que fuera su antigua amante. Los remordimientos la corroen y al final se suicida -ojito a la aparición de la actriz Sheryl Lee, más conocida como Laura Palmer como espectadora en el teatro: ¡qué viene la muerte!¡qué "yuyu"!- Y en medio de todo esto algunas secuencias de despiste típicas de Lynch como la del hombre que le cuenta su sueño a otro en la cafetería. Fin del misterio. Eso sí, dejando a un lado las consideraciones sobre la trama, el film en sí es una dura crítica a todo el sistema de Hollywood estupendamente realizado por un Lynch en estado de gracia. Una pena que el proyecto de convertir la historia en serie no siguiera adelante. Quizás nos estamos perdiendo otro Twin Peaks...
Sigamos con Memento: Lenny ya se ha vengado del tío que violó a su mujer y que lo dejó con menos memoria que un Spectrum 128, gracias a Teddy. Teddy no es mal tío, lo que pasa es que es un poco corrupto y al ser policía esto no es muy sano. Teddy quiere usar a Lenny para una venganza personal, pero casi siempre dice la verdad durante el film.
Como hemos dicho, Lenny ya se vengó del malandrín, pero no se acuerda. Teddy pensaba que algo tan grave no podría dejar de recordarlo, incluso a pesar de su enfermedad, pero al no ser así, intenta que Lenny mate a otro para ver si el chaval se queda tranquilo y de paso sacar unas perrillas de todo el asunto.
Las anotaciones que hay tras las fotos de Teddy y Natalie están al revés: debería confiar más en Teddy y nada en Natalie que es una zorra-, al contrario de lo que él escribe en las polaroid de cada uno.
La mujer de Lenny sobrevivió al ataque, pero él la mata sin querer con insulina. Lenny no quiere asumirlo, de modo que decide auto engañarse, tenderse a sí mismo una trampa que lo encamine a matar a Teddy su amigo el poli-, que es el que sabe la verdad.
Y ¿qué nos da la clave que confirma todo esto? Pues una secuencia al final de la película en la que la mujer de Lenny le pasa un dedo por el pecho tatuado lo que quiere decir que ella sobrevivió al agresor- y, si permanecemos muy atentos, podemos leer en uno de los tatuajes I´ve done it, lo he hecho, lo que quiere decir que ya se ha vengado. Trampita del guión: ¿cómo se borró ese tatuaje el bueno de Lenny? ¡Misterios del cine, amiguitos¡
Irreversible: para empezar, yo catalogo a Irreversible de Gaspar Noé como la película más fuerte, sádica y malsana que he visto hasta la fecha. Y que conste que en mi colección de cine gore hay ya 213 pelis, algunas de ellas verdaderamente terribles.
En Irreversible la cámara se mueve más que McGiver en un Leroy Merlín, pero ¿cuándo se para? Pues en una violación anal de más o menos- diez minutos de duración, para que el espectador se sienta más identificado con el personaje de Monica Bellucci -¿hay mujer más bella en este mundo?- y pase un mal rato de cojones. Pero claro, antes de que esto ocurra la peli está montada en orden inverso: comienza por el final y acaba por el principio- hemos visto como el novio de la Bellucci y un amigo bueno, más que nada el amigo- se cargan con un extintor la cabeza del violador, teniendo lugar una especie de catarsis con efecto retroactivo para el espectador. O puede que no, pude que el tío al que matan, no sea como pensamos, el violador.
Si nos fijamos bien en el tipo repugnante que viola a la Belluci, veremos que no va vestido como ese otro al que matan a extintorazo limpio en la cabeza. Pero en esa escena hay varias personas más en segundo plano, y una de ellas que sonríe maliciosamente- sí va vestida como el violador, más que nada porque es él. ¡Tachán! Esto no cambia la esencia de la película, pero la hace más enfermiza aún porque la mayor parte de los espectadores, cuando llega la famosa escena de la agresión sexual, se consuelan pensando que al menos los protagonistas se han vengado del hijo de mala madre agresor. Pero con un poco de atención vemos que esto no es así, lo que nos deja mucho peor cuerpo del que ya teníamos al principio. Me pregunto si el director del film se toma su medicación. Si no es así debería ir al médico o algo. Y la película está bien hecha en lo que se refiere a las intenciones del autor porque consigue lo quiere del espectador, pero es un film que no recomiendo a estómagos sensibles porque van a pasarlo mal en serio.