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Jack Tatum

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Sobre "La Venganza de los Sith"

Sobre "La Venganza de los Sith" Vamos a ver, el otro día me preguntaba un amiguete si debía ir o no a ver la última entrega de La Guerra de las Galaxias, ya que había oido que era muy mala y no quería malgastar su dinerillo -y su tiempo, dicho sea de paso- en un entretenimiento que algunos han calificado de "necio", entre otras cosas.

Pues bien, el que esto suscribe, como todos sabéis, es un cinéfago de pro que se lo traga todo o casi todo –en el buen sentido. No, en el que estás pensando no, en el otro buen sentido- en cuanto a cinema se refiere. Además, sé que muchos comentan a mis espaldas –los más osados lo hacen también en mi propia faz- que soy lo que el acervo popular denomina “freak” o “friki” –para saber más sobre el verdadero origen de este intraducible vocablo anglosajón ver Freaks, la parada de los monstruos, de Tod Browning-.

Pues bien, aunque no seré yo quién niegue cierta tendencia mía hacia lo Freak –si eso quiere decir que uno cultiva el culto a la subcultura pop en todas sus variantes y que tiene unos gustos poco comunes- sí he de reconocer que JAMÁS he sido un fanático seguidor de la saga galáctica de Lucas. Las tres primeras películas que se hicieron me parecen bastantes buenas –sobre todo El imperio contraataca-, filmes espaciales que en el fondo tienen alma de western y que se llevaron a cabo en un tiempo –los estupendos años setenta, que tantas buenas películas americanas nos dieron- en el que era todo un riesgo realizar una aventura espacial en celuloide y que tuviera éxito. Pero las dos últimas pelis de la nueva trilogía me parecieron un verdadero pestiño, con unos guiones escritos en papel higíenico y con menos profundidad que la biblioteca de Yola Berrocal. Me gusta La Guerra de las Galaxias -la de toda la vida-, pero no más de lo que me gustan las películas de Russ Meyer, el Peter Jackson pre-anillos, las películas de Takashi Miike o Los Goonies.

En definitiva, yo creo que hay que ir a ver La venganza de los Sith a pesar de sus pésimos actores, a pesar de los diálogos (involuntariamente) descacharrantes, a pesar del maestro Yoda saltarín...Todo este sufrimiento merecerá la pena si al final nos proporcionan una buena ración de Lado Oscuro y un Darth Vader con su casco, su voz doblada por Constantino Romero y su cajita de pastillas Juanola contra la afonía. Es una película que hay que ver, aunque sólo sea por ser partícipe de ese extraño fenómeno que nos liga a todos unos con otros -aunque a mí me gustaría que nos ligara a unos con otras, pero bueno- que es la globalización. O por el gustazo de pasarte semanas echando pestes sobre ella y lo mala que es y lo a punto que estuviste de salirte del cine.

Y además, si no la ves...¿De qué vas a hablar esta semana en el bar? Y el que quiera ver un cine que le eleve el espíritu y le haga reflexionar sobre la insoportable levedad del ser que se haga un ciclo de Ingmar Bergman, que también está muy bien. O de Pajares y Esteso. He dicho.

Sobre "La Venganza de los Sith"

Sobre "La Venganza de los Sith" Vamos a ver, el otro día me preguntaba un amiguete si debía ir o no a ver la última entrega de La Guerra de las Galaxias, ya que había oido que era muy mala y no quería malgastar su dinerillo -y su tiempo, dicho sea de paso- en un entretenimiento que algunos han calificado de "necio", entre otras cosas.

Pues bien, el que esto suscribe, como todos sabéis, es un cinéfago de pro que se lo traga todo o casi todo –en el buen sentido. No, en el que estás pensando no, en el otro buen sentido- en cuanto a cinema se refiere. Además, sé que muchos comentan a mis espaldas –los más osados lo hacen también en mi propia faz- que soy lo que el acervo popular denomina “freak” o “friki” –para saber más sobre el verdadero origen de este intraducible vocablo anglosajón ver Freaks, la parada de los monstruos, de Tod Browning-.

Pues bien, aunque no seré yo quién niegue cierta tendencia mía hacia lo Freak –si eso quiere decir que uno cultiva el culto a la subcultura pop en todas sus variantes y que tiene unos gustos poco comunes- sí he de reconocer que JAMÁS he sido un fanático seguidor de la saga galáctica de Lucas. Las tres primeras películas que se hicieron me parecen bastantes buenas –sobre todo El imperio contraataca-, filmes espaciales que en el fondo tienen alma de western y que se llevaron a cabo en un tiempo –los estupendos años setenta, que tantas buenas películas americanas nos dieron- en el que era todo un riesgo realizar una aventura espacial en celuloide y que tuviera éxito. Pero las dos últimas pelis de la nueva trilogía me parecieron un verdadero pestiño, con unos guiones escritos en papel higíenico y con menos profundidad que la biblioteca de Yola Berrocal. Me gusta La Guerra de las Galaxias -la de toda la vida-, pero no más de lo que me gustan las películas de Russ Meyer, el Peter Jackson pre-anillos, las películas de Takashi Miike o Los Goonies.

En definitiva, yo creo que hay que ir a ver La venganza de los Sith a pesar de sus pésimos actores, a pesar de los diálogos (involuntariamente) descacharrantes, a pesar del maestro Yoda saltarín...Todo este sufrimiento merecerá la pena si al final nos proporcionan una buena ración de Lado Oscuro y un Darth Vader con su casco, su voz doblada por Constantino Romero y su cajita de pastillas Juanola contra la afonía. Es una película que hay que ver, aunque sólo sea por ser partícipe de ese extraño fenómeno que nos liga a todos unos con otros -aunque a mí me gustaría que nos ligara a unos con otras, pero bueno- que es la globalización. O por el gustazo de pasarte semanas echando pestes sobre ella y lo mala que es y lo a punto que estuviste de salirte del cine.

Y además, si no la ves...¿De qué vas a hablar esta semana en el bar? Y el que quiera ver un cine que le eleve el espíritu y le haga reflexionar sobre la insoportable levedad del ser que se haga un ciclo de Ingmar Bergman, que también está muy bien. O de Pajares y Esteso. He dicho.