Blogia
Jack Tatum

JACK TATUM DICE: HAGAMOS UN EXPERIMENTO SOCIOLÓGICO.

Muchos habréis notado que cuando llegan las calores estivales, los vientos de levante nos traen a un personaje que cada año nos sorprende con su temeridad. Me estoy refiriendo al tío con camiseta de tirantas. Sí, ese ser que durante el invierno se ha mimetizado con la masa gracias a su abrigo-tipo-plumífero y que se reinventa a sí mismo cada verano gracias a esas patéticas camisetas sin mangas de diversos tipos y estampados.

Y yo digo, pero ¿por qué?¿Qué hemos hecho los amantes de lo bello para merecernos tal bellaquería? No, en serio, odio a los tíos que van con camiseta sin mangas por la calle. Muchos dirán que si soy cruel, que si qué me he creído, que cada uno va por la calle como le da la gana...Vale, reto a todos estos a que se imaginen al primer tío que vean por la calle o en el autobús –yo creo que los contratan las empresas de transporte público porque siempre va alguno en ellos- con una camiseta de tirantas leyéndose, digamos, El Castillo de Kafka y si no se descojonan allí mismo retiro lo dicho. Una vez hecho esto, les reto a que se imaginen al mismo tío leyéndose Caperucita roja. Verán que, para su sorpresa, la reacción será la misma: te meas.

Otros me dirán: pues si las mujeres las llevan, ¿por qué no los hombres? ¡Válgame Dios! ¡Qué el cielo se desplome sobre sus cabezas! Vamos a ver, las señoras llevan sujetador, ¿nos ponemos nosotros uno? Y si este argumento no tiene peso suficiente, aún diré más: ¡A fragantes rosas me huele a mí el sudor de una dama! Por mal que esto quede en la era de lo políticamente correcto, es así, y estoy seguro de que las dulces damiselas que lean esto estarán de acuerdo conmigo: ¡fuera los tíos con camisetas de tirantaaaaaaaaas!

Bien, y me dirán ustedes: vale, los tíos-que-van-por-ahí-con-camisetas-de-tirantas son una plaga, pero ¿qué podemos hacer contra ellos?. ¡Ahí quería yo llegar, Santos Varones! –Que diría Tip-. Pues propongo un experimento sociológico:

Habrán notado que la mencionada prenda deja al descubierto –y ese es precisamente el problema- una parte muy vulnerable de la anatomía: el sobaco, dicho llanamente. Pues bien, quiero a todo el personal que vea a uno de estos enemigos de lo estético agarrándoles el brazo a los susodichos, acto seguido, izando dicho brazo y...¡A hacerle cosquillas en la sobaquera se ha dicho! Vale, podéis usar guantes de látex -¡qué asco si no, verdad?-. No sé cuál será la reacción de estos seres cuya naturaleza se duda que sea del todo humana, pero estoy seguro de que si nos unimos y les hacemos cosquillitas en la axila a todo los machos de la especie que veamos con las dichosas camisetas sin mangas, en cada rincón, en cada autobús, en cada pueblo, llegará un día en que podamos decir a nuestros nietos: “pequeños, hubo un tiempo en el que algunos hombres iban por ahí mostrándoles la sobaquera al respetable, pero eso se acabó.”

Y recordad que aunque la lucha sea dura, nacisteis como hombres libres y hombres libres sois. Pero eso no significa que vayamos por ahí enseñando el alerón. He dicho.

2 comentarios

Victor -

jejejj que alocada y divertida idea, solo que si sucediera que la persona que valla sin mangas parada en un autobus sea un jovencito que no pase de entre los 18 y 24 años, y le hagan eso ,sucederia que el pobre se partiera de la risa y hasta se orine, ya que hasta esa edad uno es hipersensible a las cosquillitas y sobre todo en las axilas, a parte que puede tener sus axilas con sudorsito y probablemente se sonrojaria de verguenza jejejj asi que si os tocad encontrar con un joven de esa edad en un autobús, tal ves se le podria nomas avisar o sino no exceder mucho en la rapidez y el tiempo que se le haria cosquillitas en la axila al pobre joven.

Bárbara -

Despelleje auténtico sobre los señores en camiseta de tirantas...los pobres...si tienen calor... jajajaja. Acuérdate de la B.S.O de Cabaret, ok??? Muak Muak!!